Tenemos un cuerpo, una mente, el plano emocional y una conciencia que observa a estos tres planos, que los vivencia y experimenta de una forma u otra. La conciencia realmente no piensa, no hay contenido de formas, sonidos o palabras, pero puede verlas al dirigirse hacia la mente, puede hacer esos pensamientos conscientes.
Dentro de la mente puedes utilizar maravillosas herramientas como son: la razón, el cálculo, análisis, imaginación, especulación, comparación etc. y además puedes combinar todas estas, lo que nos da la capacidad de inventar, desarrollar o ingeniar cosas nuevas. Podemos utilizar estas herramientas a voluntad o inconscientemente (mientras practicamos cualquier acción como correr, hacemos cálculos inconscientes de espacio-tiempo, coordinación, especulaciones etc...)
Imagina a la mente como el sistema operativo de un ordenador, un "Windows" donde puedes acceder a todas estas herramientas, y donde de hecho, están continuamente funcionando sin tu intervención para que puedas vivir, por ejemplo, sin tener que preocuparte de bombear tu corazón continuamente o respirar.
Por otra parte, está el subconsciente. En ese espacio se guarda tu programación mental de hábitos, creencias, reacciones, deseos, miedos, prejuicios... que nos hace movernos por la vida como por inercia, sin la necesidad de intervenir. Desde aquí se forma un EGO, un concepto que tenemos sobre nosotros mismos y una serie de deseos, ilusiones en la vida y el concepto que queremos que tengan el resto sobre nosotros.
Aunque a este personaje llamado EGO lo definimos nosotros mismos artificialmente, nos lo terminamos creyendo y al identificarnos con él, el EGO nos arrastra y se convierte en el dueño de nuestras acciones, nuestro destino y en definitiva de nuestra vida.
El problema es que creemos que esas conversaciones internas surgidas de esa programación subconsciente somos nosotros. Pero la conciencia con cierta disciplina es capaz de observar a la mente desde una distancia, sin que ésta la afecte.
Acuérdate de cuando tenías unos 7 años: tu cuerpo era más pequeño, ha cambiado. Tu mente era inmadura e inexperta, ha cambiado. La presencia observadora que sentía el cuerpo, placer, dolor y podía escuchar esos aún tiernos pensamientos no ha cambiado, es la misma presencia observadora que HOY observa ese placer o dolor y esos pensamientos circulando por la mente. A lo largo de todos estos años, ni por un instante nadie más que tú se ha puesto a los mandos de tu cuerpo y tu mente, has sido siempre tú quien observó y quien decidió, consciente o inconscientemente y no otra persona. El observador, tu conciencia, no ha cambiado en nada, simplemente sigue observando. (Puede estar mas dormida o más presente dependiendo la fuerza con la que te arrastre la mente, pero es la misma siempre).
Para verlo más fácilmente imagina esta vida como un vídeo-juego que imita a esta realidad, juegos tipo Grand Theft Auto:
Por otra parte, TÚ, EL JUGADOR, tienes en las manos un mando con el que puedes mandar a CJ que camine en una dirección u otra.
Ahora, para hacer el símil con la vida real, imagina que en este juego el personaje, de continuo, se moviese automáticamente sin la necesidad de que tú intervengas en la partida. Como si hubiera un piloto automático, una programación que hace que ese varón de camiseta blanca se moviese, comiese y se relacionase por inercia, sin que sea necesario que intervenir utilizando el mando.
Imagina que pudieras jugar estando dormido en el sofá y que cuando un evento importante, llamativo, peligroso etc.. ocurriese, se activase el vibrador del mando, y así te despiertas y puedes intervenir en la partida mediante el mando que está tus manos, y tomar una decisión de acuerdo con los objetivos y misiones que nos han contado de CJ.
Resulta evidente que tú no eres realmente CJ, sino el jugador a los mandos.
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Analicemos las partes que intervienen en este juego:
- La pantalla de televisión donde se ve el juego es la mente (una versión de la realidad creada a partir de los sentidos, que al recoger información del exterior, crean una ilusión en tu mente para que puedas interaccionar con tu exterior. Tienes un cuerpo que te permite realizar esas acciones y que también tiene necesidades.
- El programa "piloto automático" que permite que duermas y la partida continúe es el subconsciente. La programación mental de hábitos, creencias, reacciones, deseos, miedos, prejuicios... que nos hace movernos por la vida como por inercia.
- Luego está el mando. Podríamos decir que el mando es el poder mediante el que ejecutas tu voluntad. Ya sea voluntad egoísta o voluntad verdadera (entraremos a definir estas dos en la siguiente publicación). Al igual que cuando estás corriendo en la vida real, puedes cuando quieras dar un salto pulsando el botón X, parar, gritar o lo que sea.
- El jugador adormecido del sofá es la conciencia. El observador que siente diversión cuando el juego va bien o aburrimiento o rabia cuando no consigue pasarse la partida. Y es el único capaz de observar la pantalla y poder actuar más allá del programa automático.
La mayoría de los problemas de nuestra vida proceden de que creemos que somos CJ y no el jugador del sofá.
No conseguimos nuestros objetivos porque estamos programados para no conseguirlos y al creer que somos CJ nos centramos en satisfacer las necesidades y las misiones del EGO y no de nuestra verdadera voluntad más allá de la mente y los deseos egoístas. Tenemos olvidado y desatendido al jugador, al Playa'.



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